Los 10 errores que no deberías cometer en tu empresa según TACTIO.

¿Sueles tomar decisiones sin evaluar ni conocer previamente todos los datos?  ¿Son tus clientes “propiedad exclusiva” de tu fuerza de ventas? ¿Tu empresa tiene suficiente cintura para adaptarse a los cambios? Algunas de estas reflexiones van unidas a los errores más comunes que suceden en el ecosistema PYME de nuestro país. ¿Cometes alguno de ellos?

Tactio nos deja la lista de los errores que se comenten así como las soluciones que has de adoptar para tomar el control de tu empresa:

1. Inmovilismo

Es frecuente escuchar la frase “yo no quiero crecer, estoy bien como estoy” sin embargo, las pequeñas y las medianas empresas son las que experimentan una mayor tasa de incremento, según los últimos datos del Retrato PYME del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Durante 2017, el crecimiento interanual del número total de empleados en las PYME es de un 2,98%, con un aumento de 548.942 puestos de trabajo, manteniéndose así una variación positiva por tercer año consecutivo. 

Abandonarse a la inercia y dejar que el desarrollo cotidiano consuma el devenir de la compañía suele ser uno de los males más acuciantes que empañan, a la larga, la cuenta de resultados y atacan directamente la línea de flotación.

¿Solución? Es importante moverse tan o más rápido que la competencia, si no quieres perder el tren de la competitividad y decidir siempre en dirección hacia un objetivo definido.

2. Ignorancia

La falta de datos y de información subyace en el origen de un error fatal que a menudo afecta al empresario: la falta de perspectiva. El desconocimiento del entorno, con frencuencia, va acompañado por la profunda creencia de que todo “va bien” y “todo está controlado”.  Por poner un ejemplo, el empresario tiende a pensar que la calidad de su producto, así como su política comercial es acertada a pesar de que la cuenta de resultados a adelgazado.

El “culpable” en este sentido suele ser el mercado, el gran señalado en estos casos en los que solemos pensar que el cambio debe darse fuera en lugar de mirar hacia dentro. El error en este segundo caso es el de la ignorancia, es decir, el carecer de la información necesaria para tomar decisiones y, por consiguiente, el empresario desconoce lo que ocurre en su empresa. En cualquier caso, puede disponer de una información completamente inútil que le impide avanzar y llevar el barco a buen puerto.

Para contrarrestar este error es crucial gestionar la compañía a partir de indicadores que analicen los puntos críticos del negocio. Tener en cuenta que necesitamos conocer y evaluar para poder decidir con garantías de éxito.

3. Inflexibilidad

Una de las máximas dentro del contexto empresarial -aunque es de perogrullo- es que “una buena empresa también debe ser un buen negocio”. Esa tesis se traduce en pasar por alto los costes internos porque todos los departamentos están interrelacionados en la empresa y, sobre todo, ser capaz de dotar de dinamismo a un área de la empresa que necesita adaptarse a las circunstancias.

Así, en las relaciones con proveedores solemos calificar nuestros acuerdos  de privilegiados, siempre y cuando mantengamos un trato beneficioso. Sin embargo, la estrategia en estos casos estriba en la buena cintura que pueda demostrar la empresa en los diferentes escenarios que se planteen.

Precisamente, Carlos Soto, Gerente de Consultoría de TACTIO explica en un artículo publicado en el eBook 10 años, 10 Artículo que “cualquier empresario que se preocupe por su negocio tiene que ser capaz de aclimatarse a las circunstancias del entorno y adaptar su empresa a una realidad cambiante. De lo contrario, podría verse abocada al estancamiento y la obsolescencia”.

La innovación en este área de la empresa permite revertir la falta de dinamismo y, en muchos casos, la conclusión pasa por una solución drástica: “en ocasiones es necesario invertir para poder ahorrar”, argumenta Soto.

4. Cautividad comercial

Una buena estrategia comercial puede ser la llave para dar el salto hacia un estadio superior. No obstante, un error frecuente dentro del panorama empresarial español es la dependencia de un sistema caduco, es decir, el ser esclavo de unas directrices que no favorecen a la propiedad.

En este sentido, hay 2 preguntas que debemos hacernos en este supuesto: ¿Son nuestros clientes “propiedad” exclusiva de nuestra fuerza comercial? ¿El cliente principal ocupa más de un 15% de la cartera de clientes?

Una solución sería configurar la oferta como la suma de las fortalezas aportadas por la empresa al cliente y evitar que se neutralice o minimice el valor.

5. Desequilibrio

En un proyecto empresarial tiene más importancia el comportamiento integral de la organización, que toda la inversión en inmovilizadosEsa premisa redunda en la gestión íntegra de toda la compañía y se refiere al equilibrio que debe haber entre el material y los procesos necesarios para extraer su máximo potencial.

Un ejemplo de estrategia errónea dentro del tejido empresarial pyme suele ser la inversión llevada a cabo en herramientas y maquinaria con el objetivo de competir en un sector determinado sin tener en cuenta el desarrollo de los procesos ni el personal necesarios para optimizar al máximo esas herramientas.

6. ¿Es la exportación coyuntural?

Uno de los errores frecuentes suele ser el de no planificar la exportación. Desde luego, en un entorno competitivo marcado por la globalización de la economía, la estrategia de salir a competir a nuevos mercados ha de empezar, si no lo ha hecho ya, a plantearse seriamente.  Precisamente, en el número 13 de la publicación TACTIOMAGAZINE se analizan los pasos que se deben dar para dar el salto a la internacionalización porque Para exportar bien, no hay que estar de suerte

Es importante que el empresario establezca vínculos de continuidad con el canal escogido y huir de la acción esporádica y efímera en tanto en cuanto la internacionalización es parte de un plan estratégico. Considerar la exportación como una inversión permite obtener una perspectiva diferente de la acción.

7. El organigrama funcional

Una de las definiciones de compañía suele ser “empresa es sinónimo de trabajo en conjunto para alcanzar un fin” y esta máxima se traduce en no renunciar a la suma de fuerzas que desde cada ángulo pueden aportarle para lograr ese fin. Aprender a delegar para obtener el máximo rendimiento de cada talento es un ejercicio que va vinculado directamente con el organigrama funcional de una empresa. 

8. Falta de anticipación

Para trabajar con previsión y anticiparse es clave detectar desviaciones sobre el rumbo para, de este modo, corregirlas y enderezar para seguir hacia el objetivo. Lo contrario es dejarse llevar por la intuición y la improvisación. Un empresario debe hacer previsible el comportamiento de su empresa.

9. Dejar el timón en otras manos

Pensar que nombrando a un gerente ya se tiene solucionado una parte importante del problema es un error común. ante esta acción la pregunta que se deriva es. ¿Tenemos un plan diseñado para encomendarle al directivo? Para ello, es imporescindible definer estratégicamente el objetivo y conoccer antes que nada cuál será su argumento para conseguirlo.

10. Tirar la toalla prematuramente

Si tu empresa conserva la capacidad de generar ingresos constantes, tiene valor.  Aunque la expectativa parezca nula bajo la gestión actual, todo depende de la estrategia con la que se hace mover la capacidad de generar valor.

Quizás ahora mismo estás sintiendo esa inquietud por mejorar que tienen los líderes de negocios pero es posible que el estrés que supone la gestión de tu empresa te esté haciendo más vulnerable a la hora de tomar las mejores decisiones. Incluso puede que estés preocupado porque sientes que tu empresa está estancada, que no brilla como antes o puede que te falte un proyecto de viabilidad a medio y largo plazo.

Si eres empresario y quieres tener el control de tu empresa, si no estás en igualdad de condiciones ante tu competencia, si la falta de tiempo y preparación para adoptar soluciones multiplica los riesgos en tu organización y no quieres quedarte atrás en la carrera por la competitividad en tu sector contacta con Tactio, una de las más prestigiosas consultorías estratégicas empresariales de España, especializadas en PYMES.

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