La formación de los trabajadores, éxito empresarial.

Es algo conocido por todos, que las personas mejor formadas y por tanto cualificadas, llegan a desempeñar empleos de más categoría, más estables en el tiempo y de mayor remuneración. Según diferentes estudios, la diferencia salarial puede llegar a ser del triple entre una categoría más baja y otra media-alta, lo que a lo largo de la vida laboral, la diferencia supone un dinero muy importante. Del mismo modo, mayor formación supone aumentar exponencialmente la posibilidad de tener un contrato indefinido frente a contratos temporales. Es decir, mayor estabilidad, siendo esta una variable fundamental para los proyectos de vida de las personas.

Invertir recursos en el capital humano, es decir en las formación de los trabajadores, se convierte en un factor esencial que aporta mayor competitividad a las empresas ya que se genera automáticamente la actualización de conocimientos y se fomenta nuevas capacidades y habilidades en los empleados. En este sentido, encontramos nuevamente diferencias considerables entre personas con estudios universitarios y personas que no lo tienen, existiendo mayor inversión en trabajadores del primer grupo.

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Pero la situación actual en la formación de los trabajadores, plantea un  problema laboral y personal que oímos a diario, la “sobrecualificación de los trabajadores”, por el cual el empleado desarrolla tareas de nivel profesional inferior a su formación. Según un estudio que realizó Esade el año pasado, el 40% de los universitarios se encuentra en esta situación, siendo especialmente visible en mujeres de treinta años con licenciatura en Humanidades.

Esta falta de coherencia entre estudios y trabajo, como  hemos dicho plantea un doble problema:

  • Laboral y competitividad. Según un análisis elaborado por la OCDE, el 41 % de los adultos que trabajan han perdido habilidades y competencias laborales. Esto supone que su valor laboral es inferior al que podrían ofrecer, afectando por tanto a la actividad y resultado de su empresa.
  • Desarrollo personal. En el ámbito personal, esta disfunción entre lo estudiado/formado/preparado y las tareas que realizan, provoca falta de motivación y frustración.

La democracia y el avance económico permitió el acceso a la Universidad, pero ha generado un mercado laboral donde existe un exceso de personas cualificadas y falta de personas con Formación Profesional. Invertir en la formación de los trabajadores, es invertir en el éxito de tu empresa.

 

Fotos cortesía de Pixabay (StartupStockPhotos/Geralt)