La nueva política industrial.

Las políticas industriales.

Vivir en un mundo globalizado, y cada vez más tecnológico, nos pone frente a un espejo que plantea cuestiones cuyas respuestas, a pesar de lo que se escucha, son complejas:

1.- ¿Qué es la industria?

2.- ¿Qué política industrial es la correcta?

¿Qué es la industria?

El boom de las nuevas tecnologías y la interconexión mundial que ello genera, ha transformado de una manera radical el concepto tradicional de industria. Hemos pasado de entender la industria como el sector manufacturero o generador de productos, a comprenderlo de una manera más amplia y terciaria, incluyendo dentro del concepto de industria aspectos como el diseño, la innovación y otras actividades de servicios, que en muchas ocasiones aportan más valor que el propio producto fabricado.

Foto cortesía de Wilkimages (Pixabay)

Este cambio de concepto, es esencial asumirlo para poder plantearnos la siguiente cuestión: ¿qué política industrial es correcta?

La política industrial, hasta ahora, ha estado orientada a una industria clásica que genera un gran volumen de producto en sectores estratégicos, con proteccionismo estatal –mayoritariamente-, que requiere un esfuerzo inversor muy importante. Pero en nuestros días, donde la globalización, la tecnología y la financiación permite producir pequeñas cantidades a precios mínimos, esta política industrial carece de sentido, debiendo apostar por otras variables como el diseño, la aportación tecnológica, la usabilidad…

La nueva política industrial.

 

Asumiendo que la industria ha evolucionado hacia una visión más amplia, la política industrial también tiene que transformarse y valorar otros conceptos productivos. La nueva política industrial debería enfocarse en aspectos como:

  • Inculcar y crear cultura empresarial desde el colegio.
  • Fomentar y facilitar la creación de empresas: reducir trámites, requisitos y tiempo. –
  • Aportar seguridad jurídica y proteger la propiedad intelectual.
  • Invertir en I+D+i.
  • Promover la colaboración y fusión de sectores.
  • Aplicar políticas de competencia honesta entre empresas, evitando posiciones de dominio.
  • Eliminar las regulaciones que impidan el desarrollo de la nueva industria.
  • Realizar inversiones en sectores realmente productivos.
  • Mejorar la colaboración entre instituciones de educación y la industria.
  • Invertir en la formación de los trabajadores.

 

Resumen del texto original escrito por D. Javier García-Arenas (Departamento de Macroeconomía, Área de Planificación Estaratégica y Estudios de CaixaBank).