Los términos de la Cuarta Revolución Industrial.

El avance que producen las nuevas tecnologías tiene su reflejo no sólo en la forma de trabajar, sino también en los términos que inundan nuestro vocabulario profesional, y no tan profesional.

Nos encontramos inmersos (aunque no lo creas) en la Cuarta Revolución Industrial, que ha generado lo que se conoce como la Industria 4.0, caracterizada por las Smart factories (fábricas inteligentes) que incorporan a sus procesos productivos habilitadores digitales (conjunto de herramientas tecnológicas que posibilitan el avance y mejora industrial), tales como:

Trazabilidad: conjunto de acciones que nos posibilita registrar y controlar un producto desde su inicio hasta su destino.

Big data: Análisis de gran cantidad de datos para obtener información de valor para el proceso productivo.

Robótica colaborativa: robots pequeños y flexibles ideados para compartir espacios de trabajo con las personas.

Internet industrial de las cosas (IIoT): conectividad para mejorar la eficiencia operativa y la producción industrial.

Evidentemente, la revolución que estamos viviendo, tendrá su reflejo en el aspecto laboral, educativo y social. De hecho, se espera que casi el 50% de los puestos de trabajo de la industria se roboticen durante los próximos 20 años. Desaparecerán puestos de trabajo, pero aparecerán otros como son por ejemplo:

  • CEO (Chief Execurive Officer): máximo responsable en la gestión y dirección administrativa.
  • CMO (Chief Markenting Officer), responsable de gestionar ventar, desarrollo de productos, publicidad y marketing.
  • CFO (Chief Financial Officer) encargado de la planificación económica y financiera.

 

Uno de los beneficios más tangibles de la Cuarta Revolución Industrial, es que se fortalece la industria, se hace más eficiente y se atrae nuevamente a industrias que se deslocalizaron a Asía. Con la Industria 4.0, se prevé que el peso industrial en el P.I.B. pase del actual 17% a un 30% en los próximos años.

La referencia en smart factories, es la planta que Siemens tiene en Amberg. En España, la apuesta de Gullón, Palencia, es una de las más llamativas.